Gogol en la Fontanka

Libro, estás vivo. Vienes del año 1922 y ahora, posado encima de la mesa, vuelves a respirar. Entra el aire del balcón y tus páginas aletean como una mariposa, y me hablan.

En una noche cálida de verano me hablan de una fría noche de Navidad, cuando el diablo roba la luna para vengarse de un herrero que ha pintado un icono un poco demasiado irreverente. Entre un cielo estrellado, cosacos aficionados al aguardiente, lindas muchachitas de trenzas negras y muchachos que cantan villancicos recogiendo chorizos y salchichones como aguinaldo, entre cabañas de madera separadas por extensiones de hielo crujiente, el diablo, el cosaco, la bruja, el herrero, el diácono van haciendo de las suyas, moviéndose con toda naturalidad entre el plano de la fantasía y el de la realidad.

Habla Gogol.

Mientras tanto, él se acercó con mucho sigilo a la Luna; y ya alargaba la mano para cogerla, cuando tuvo que retirarla rápidamente como si se hubiese quemado. Chupóse los dedos, sacudió un pie y corrió a intentar cogerla por otro lado; pero otra vez hubo de quemarse. No cejó, sin embargo, a pesar de la mala suerte que tuvo en sus intentonas, y volviendo de nuevo, la cogió de repente con ambas manos, y haciendo mohínes y soplando la pasó de una a otra, del mismo modo que hacen los mujiks con la brasa que sacan del fuego para encender la pipa. Por fin, con un gesto rápido se la metió en una bolsa que llevaba, y con toda naturalidad empezó a andar.

(Nicolás Gogol, Nochebuena. Traducción de Tatiana Enco de Valero. Madrid, Espasa-Calpe, 1922. Precio: 50 céntimos)

Libro, te he salvado. Libro, tú me has salvado. Gracias.

Penélope

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Dante Gabriel Rossetti, Penélope

Me miras desde el fondo del telar
mientras tejes y destejes
esperando

tu mirada se pierde en el mar
y nadie sabe
porque todos creen saber
cuando no es cierto.

Sí, la esposa abnegada,
el esposo ausente
-y no muy santo,
aunque eso no se diga,
al menos en presencia de mujeres-
el hijo que crece,
los pretendientes,
la parentela,

todos los cotillas del mundo reunidos
todo el pequeño coro pueblerino,
el coro trágico,
cantando tus virtudes
con su máscara de parásitos
hipócritas, porque nada saben en verdad
ni comprenden

como lo hago yo
cuando me miras
cuando te miro:

yo, el otro lado de la tela.

TOUSSAINT / TODOS LOS SANTOS

TOUSSAINT /TODOS LOS SANTOS

por Pierre Garnier

Versión española de Milagrosa Romero Samper

(de Amiens a San Quintín, 1-2 de noviembre de 1965)

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El juicio final. Catedral de Amiens. Foto Fontanka

1) Siguiendo el sendero de los minutos
la ruta de las horas
se espera la eternidad
los Santos aparecen

2) Ah, el tiempo –quisiéramos estar seguros
de que existe como el espacio
y que en él se alinean los seres

3) La memoria está vacía hoy
para acoger a esos muertos reunidos tras las colinas

4) Señor, ¡qué deseables son esos muertos!

5) Quisiéramos estar seguros
de que todos los santos están presentes
junto a la mariposa muerta junto a la ventana.
Que el tiempo existe como el espacio.
Que todos los seres se alinean en él.

6) Quisiéramos estar seguros.

7) Puede que haya simplemente que sonreír.

8) Porque participamos todos en la misma muerte.

9) Eso quiere decir: estar detenido
detrás de esta tierra abovedada,
suspendida entre sombra y luz.

10) El cementerio es un paisaje de bajas montañas
conocido por el torbellino lento de sus árboles.

11) Tras los cristales velados apenas
los muertos pesan como se pesa en el agua.

12) En una tierra más cercada
donde los animales avanzan
abriendo venas tan anchas como sus cuerpos
los muertos esperan el fin del universo.

13) Manchas indelebles sobre las arcillas.

14) Un solo ser muerto.

15) Los postigos están hoy medio abiertos
para las flores que traiga cada uno.

16) Ellos esperan bajo los soportales del universo
y las campanas suenan a golpes de crujidos interiores.

17) ¿Somos entonces tan reales?

18) Para quienes de golpe ya no tendrán veinte años
sino la eternidad arden unas flores
y el Somme
se aleja por la cruz de las colinas.

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El calvario. Los tres mástiles. Dibujo original de Pierre Garnier

19) Colinas cegadoras
y en el cielo el Cristo-Pájaro, de espaldas hendidas.

20) Qué bella es la tierra traspasada
por los olores.
Y ese alto mástil sobre el cementerio
con su vela breve.

21) Tierra espiritual.

22) Las tumbas son tan profundas:
los caminos bajan en el tiempo
y sus genealogías se cruzan y se pierden-
se oyen gritos en todos los rellanos.

23) La luna, hermana de los muertos,
ha salido.
Ella apenas grita.
Tiene las manos cruzadas.

24) Allá vela la mujer
siempre iluminada a medias.

25) Las viudas parecen pájaros
delante de esta tierra helada bajo las flores
como un puente que va a saltar.

26) No hay más tiempo que en la religión.

27) Los heridos siguen sangrando
en la jubilación
los homicidas siguen golpeando
en la jubilación.

28) La muerte no es más que la vida profunda.

29) La poesía es interior:
tiene el poder de hablar a los muertos.

30) ¿Hacia dónde vamos?
¿hacia la tierra? ¿hacia el cielo? ¿hacia Dios?
¿hacia el sol?

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Escargot. Dibujo original de Pierre Garnier

 

A propósito de “Toussaint”, por Jean-Louis Rambour
“De Amiens a San Quintín”: he cogido a menudo esa carretera. Con el cementerio inglés de Longueau, justo a la salida a mano derecha. Antes de entrar hacia Villers-Bretonneaux, a la izquierda, el cementerio australiano y neozelandés. La necrópolis alemana de Vermandovillers, junto a la N. 29. El cementerio francés en el cruce de la 29 y la 17. En suma, tantos mojones para jalonar el itinerario, tantas lamparillas para “aquellos que de golpe ya no tendrán veinte años sino la eternidad”.
De Amiens a San Quintín, se trata de atravesar una “tierra abovedada”, “una tierra más cerrada”, una “tierra traspasada por los olores”, una “tierra espiritual”: es la Santerre que se despliega, Sana terra en latín, es decir, la tierra sana, grasa, prometedora. Y el trayecto que hace el poeta, un día de los Santos de 1965, se parece al camino de la cruz.
En este poema, la emoción brota en el rostro. Es el gran canto de los muertos, es la belleza punzante de los stabat mater italianos: “Allá vela la mujer / siempre iluminada a medias”. En este lugar del libro y del paisaje, hay que guardar silencio y escuchar la vida de los muertos.

(Poema y comentario extraídos de Pierre Garnier, Picardie, Inval-Boiron, Editions la Vague verte, 2007)

Mitrofán y Proserpina

Mitrofán/Herakles/Odiseo vuelve de un largo viaje y celebra hoy su aniversario escribiéndole esta carta a Proserpina:

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Dante Gabriel Rossetti: Proserpina, 1874

Proserpina:

Puedes empezar

a comer tu granada tú solita,

no quiero participar en tu festín-

Me aguardan otros labios y otros frutos

más de mi agrado.

No sólo eso: sin tu permiso

ni el de tu esposo

pienso rescatar a Orfeo

y hacer el camino al revés

de nuevo, juntos, esta vez sí.

Pondré a Eurídice a dieta

para que no le pesen tanto los infiernos

y pueda acompañarnos hasta arriba.

Y tú, bella tenebrosa, ya lo sabes:

tendrás que buscar tu música en otra parte

o salir a escucharla en primavera.

Feliz cumpleaños, Mitrofán!

Otra vez Chagall

Las consonantes iniciales y finales de Chagall (una gran C, una gran L) son como un gran paréntesis que encierra tantas pequeñas historias, tantos colores en un recorrido del negro predominante del mes de abril en los sótanos rasputinescos, al estallido primaveral y veraniego de violetas, verdes y amarillo limón. Al fin en casa.

Chagall retratado por Choumoff

Chagall retratado por Choumoff

Al fin en casa puede decir también Marc Chagall, pariente más o menos lejano de todos los judíos originarios de Vitebsk. Después de tantos años fuera, se asoma a la ventana y vuelve a ver los cielos infinitos y plomizos en perpetuo movimiento, las llamaradas insólitas de luz y las alucinaciones que produce un samovar siempre caliente y un corazón dispuesto a volar, como su amada, por encima de los tejados poblados de cabras y gallos de colores. Sobre el fondo azul de Málaga, el Museo Ruso ofrece una exposición sobre Chagall y sus contemporáneos, (20/7/2016 – 5/2/2017). Para quien quiera poner banda sonora y movimiento a los cuadros, el museo ha programado la proyección de Todo está iluminadoEl violinista en el tejado, que bien podría ser pariente de este señor:

Chagall, Judío en rojo, 1915

Chagall, Judío en rojo, 1915

La enorme Galería Tretiakov de Moscú también pone a Chagall en primer plano y rescata los diseños que realizó para el Teatro Judío y que permanecieron arrinconados durante ominosas décadas en los sótanos (escapando gracias al amor de los conservadores a las purgas estalinistas). Por cierto, que este conjunto fue expuesto en 1999 en la Fundación Juan March de Madrid, bajo el título de “tradiciones judías”, inaugurando una serie de exposiciones que iban a descubrir al público español el mundo del arte ruso, y el origen de los fantasiosos violinistas. Para no perderse, por si alguien viaja a Moscú, los paneles están expuestos de forma permanente en la sede de la Tretiakov en Krymsky Val, junto al Park Iskuvsst, al otro lado del río.