Elogio de la gentileza

Gentileza: 1. Gallardía, garbo y bizarría. 2. Desembarazo y garbo en la ejecución de una cosa. 3. Ostentación, bizarría y gala. 4. Urbanidad, cortesía.

P1090029A este último significado de la palabra quería referirme yo cuando he reparado en que el concepto está asociado a otros que parecen igualmente anticuados, por no decir olvidados:

Gallardía: 1. Bizarría y buen aire, especialmente en el movimiento del cuerpo. 2. Esfuerzo y arrojo en ejecutar las acciones y acometer las empresas.

Para variar, el Diccionario de la Real Academia remite a otros vocablos que incitan a abrirlos, en un eterno juego de matrioskas:

Bizarría: 1. Gallardía, valor. 2. Generosidad, lucimiento, esplendor. 3. (En pintura) Colorido o adorno exagerado.

Y por último:

Garbo: 1. Gallardía, gentileza, buen aire y disposición de cuerpo. 2. Gracia y perfección que se da a las cosas. 3. Bizarría, desinterés y generosidad.

Es decir, que cuando me propuse hacer el elogio de la gentileza, y cuando decidí usar este término, es porque intuía que se trata de algo más que la “buena educación” o las “buenas maneras”. ¿Cómo es posible que un concepto que debió de ser importante, puesto que cuenta con tantos vocablos en la lengua castellana (por no hablar de los adjetivos y derivados, como gentilhombre, etc.), haya desaparecido en la vida y el lenguaje cotidianos de los españoles?

Pongo un ejemplo, que es el que ha dado pie a este elogio. Un grupo de amigos se reunía ayer en un restaurante para despedir a una amiga común, que tras una estancia de un año en España se volvía a su residencia habitual en Chile. El encuentro tuvo lugar en un barrio bastante “burgués” de Madrid y todos los asistentes tenían un alto nivel cultural. Yo me presenté con un ramo de flores, y nada más llegar, alguien a mis espaldas comentó en voz lo suficientemente alta para que lo oyera: “ni que fuera un entierro”, y otra persona, sin darme tiempo ni a acercarme a mi amiga, me arrebató el ramo haciéndose el gracioso, como si fueran para él, y diciendo cosas que no venían a cuento.

P1080888Este verano, en casa de Tatiana Vladimirovna en Moscú, su hermano Lev, un gentleman de aire distinguido, eminente astrofísico, me obsequió con un ramo de tulipanes cuando vino a tomar el té. En San Petersburgo, todas las visitas llevan flores a mi amiga Nadiezda, y no digamos nada el día de su cumpleaños, en que por encima de todo destacó un único girasol enorme y esplendoroso que le regaló Natasha Manelis. En Rusia, las floristerías permanecen abiertas las 24 horas (es muy popular la cadena Orange), pero también se pueden comprar flores a las babushkas que se ponen a la entrada del metro. Hablo de Rusia porque estoy a orillas de la Fontanka, pero obviamente podría hablar de otros países, de otras ciudades, de otros barrios y de otras familias también en España.

P1080751Segunda parte. En el trascurso de la misma comida, el arrebataflores comenzó un discurso lamentando la partida de nuestra amiga a Chile, país cuyo desconocimiento no le impidió, más bien al contrario, la descalificación más absoluta, por no decir la denigración de sus habitantes. Alguien me había preguntado un rato antes quién era mi padre y yo había contestado algo así como un andaluz profundo. Seguramente estaba yo recordando aquello de “Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace, un andaluz tan claro, tan rico de aventura. Yo canto su elegancia con palabras que gimen y recuerdo una brisa triste por los olivos”… El caso es que me levanté y rompí mi lanza por los chilenos y acabé con un sonoro ¡Viva Chile!

Creo que allí no han olvidado lo que significa “gentileza”.

En cualquier caso, a partir de ahora regalaré siempre flores.

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3 pensamientos en “Elogio de la gentileza

  1. Mila siempre te has desenvuelto con gallardía, movimientos graciosos, pensamiento valioso, lucimiento intelectual , generosidad de espíritu, valentía y arrojo en decir y defender lo que piensas, es decir no sólo das clases, tienes clase.
    Un abrazo de este Chile malquerido en España y que sin embargo ha acogido a cientos de españoles que han venido a buscar otra oportunidad nuevamente en América.
    Un gran abrazo de Magdalena y Romolo ..

    • Queridísimos amigos: no sólo hacéis que me ponga más roja que el Kremlin sino que me hacéis recordar un vino llamado “Gracia de Chile”: nunca un nombre estuvo mejor puesto… y con eso está dicho todo.
      Espero que valga más la estima y el aprecio de quienes conocemos vuestro país, que la opinión de aquellos cuya ignorancia es proporcional a su atrevimiento.
      ¡Muchísimas gracias!

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