Boris Konstriktor: Té taoísta.

Boris Konstriktor: Té taoístaMadrid, Ediciones del Hebreo Errante, 2015.
Reseña y traducción de Milagrosa Romero Samper.

Portada de Té Taoísta. Ilustración de Boris Konstriktor.

Portada de Té Taoísta. Ilustración de Boris Konstriktor.

El Té Taoísta es una selección de poemas de los años 70 titulada originalmente Plata Palustre. Corresponden a la etapa en que el autor, nacido en el Leningrado de 1950, se movía en los ambientes literarios no oficiales.
La furia y la vanguardia de catacumba se presentaban a los artistas como la única vía de salida a un mundo infinitamente frío, infinitamente gris. Las espesas cejas de Breznev arrojaban su plúmbea sombra sobre el imperio de los soviets, de las colas y de la burocracia, y el tintineo de las medallas en los pechos de los jerarcas sonaba cada vez más, en los desfiles de la Plaza Roja, a farsa y a chatarra. Décadas de hambre, de esclavitud y de retórica habían dejado tras sí una estela de muerte, de vacío. La vida cotidiana pesaba como una losa y la única certeza era la nada.
Por un curioso brinco de la historia, de la censura o de la fortuna, en aquellos años gozaron de gran popularidad las traducciones de la gran poesía clásica china. El propio Boris relata:

A finales de mayo la luz de libélulas diáfanas
llenó las tinieblas del alma herida,
y se liberó mi espíritu poco seductor
sobre las traducciones de Su Shi.

Wang Wei, Li Bo, el inmortal Tao Quian
me servían generosamente el vino
y bailaban en el ebrio sueño Ying y Yang,
como teclas de un piano taoísta.

marzo 1976

Esa palabra y esa filosofía taoísta venían a rescatar la nada gris y a transformarla en una etérea neblina donde la dialéctica infinita entre los seres venía a resolverse simplemente en el Ser. Oriente (con el que la misma Rusia en cierto modo se identifica) estaba presente también, de antiguo, a través del budismo, muy difundido en vastas zonas del imperio. En la Leningrado de entonces quedaba en pie, aunque convertido en emisora de radio, un templo budista tibetano que hoy en día ha vuelto a recuperar su función. En el jardín lleno de banderolas, agitadas por la brisa de uno de los ramales del Neva, personas de facciones remotas hacen girar los molinillos de oración, mientras que dentro los granos de arroz pasan como arena entre las manos de los devotos, fugaces como la vida y como el tiempo.

Jardín del templo budista de San Petersburgo. Foto mrsamper

Jardín del templo budista de San Petersburgo. Foto mrsamper

Té Taoísta (selección)

Como órbita de preocupaciones mezquinas,
de gente maligna y situaciones triviales
voló el año bisiesto
como un corro de alucinaciones.

No hay final a las penas
y la vida es peor cada año.
Y no se puede distinguir la máscara del rostro,
y el laberinto es cada vez más intrincado y angosto.

13.12.1976

***

Se hinchan las venas turquesa,
se empapa la frente lentamente
por la almohada corre desbocado
un chinche, corcel de la medianoche.

Tras el muro se pelean los vecinos,
y fuera un sucio abril:
y una mujer calva sin nariz
susurra con voz ronca: “eres mío, mi vida”

1977

***

En el tranvía viaja un proletario,
duerme un oficial iluminado,
cruje el periódico de un tártaro,
un pionero mofletudo se pone colorado,
una muchacha lee a Dreiser
y un hombre está con el fusil…

Maldición! volveré a soñar
con Orwell y sus animales.

1976, 1977

Boris Konstriktor en vestes confucianas. Foto mrsamper

Boris Konstriktor en vestes confucianas. Foto mrsamper

Aquí está la noche.
Aquí está el té.
Aquí está el cigarrillo.
Aquí está la ventana con las cortinas echadas.
Aquí está la lluvia que golpea de través,
y todo alrededor es negro–negro.
En torno está el agua, en torno está el pantano.
el Neva, la Fontanka, las islas,
la eterna preocupación del pan
y solo raramente la hierba…

enero 1976

***

Hay una bondad inefable en la palabra,
concede el poder de la resurrección
ayuda al alma a encontrar
en el desierto de la memoria plantas floridas.
Y repasando los pétalos del pasado
reviviendo los momentos transcurridos
el alquimista extrae de la tristeza
el opio de una poesía.

6.08. 1976

***

Una pompa de jabón vuela, centelleando
del balcón a la oscuridad,
con las linternas de China
adornando el vacío.

El té de la India llena
la cálida campana de porcelana,
y flota el ojo de Buda
en la paleta del semáforo.

Una pompa de jabón vuela, brillando,
del balcón a la oscuridad.

28 abril, 12 mayo 1977

***

Cómo se ha afinado el hilo de la vida,
cómo ha raleado de repente el espacio,
y el tiempo ha dejado de existir:
la muerte lo constata.
Las coordenadas “dónde-cuándo”
han perdido el sentido…

El alma es de bambú. Vacía
e imperturbable como una planta.

septiembre, noviembre 1976

***

De la rama con ansia colgaba
una hoja marchita.
La gota brillante como una lágrima
se arrastraba.
Dios misericordioso le puso fin
y la hoja
voló.

noviembre 1976

***

Fragmentos de universo vagan por las calles,
sin saber
que el Ser es uno,
y el hombre, como el viento,
se encuentra en casa en todas partes.

28.11.1976

***

El mar redondo cubierto de niebla,
té cósmico taoísta!
las hojitas de té en la extensión del cielo
esparcidas al azar por Dios.
¡Qué infusión tan densa!
Silba el agua hirviendo de las galaxias,
pero el cuerpo es una barca insegura,
y el pensamiento va en deriva hacia el Oriente.

1977

Ilustración de Boris Konstriktor para Té Taoísta

Ilustración de Boris Konstriktor para Té Taoísta

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