Exposición sobre el Transfurismo en San Petersburgo

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Transfurism. San Petersburgo, Art-Center, Pushkinskaja ulica,10. Del 23 de diciembre de 2017 hasta el 21 de enero de 2018.  A tres años de la desaparición de Sergei Sigei (nombre artístico de Sergei Sigov) y de Rea Nikonova (Anna Tarshis), se acaba de … Sigue leyendo

Otra vez Chagall

Las consonantes iniciales y finales de Chagall (una gran C, una gran L) son como un gran paréntesis que encierra tantas pequeñas historias, tantos colores en un recorrido del negro predominante del mes de abril en los sótanos rasputinescos, al estallido primaveral y veraniego de violetas, verdes y amarillo limón. Al fin en casa.

Chagall retratado por Choumoff

Chagall retratado por Choumoff

Al fin en casa puede decir también Marc Chagall, pariente más o menos lejano de todos los judíos originarios de Vitebsk. Después de tantos años fuera, se asoma a la ventana y vuelve a ver los cielos infinitos y plomizos en perpetuo movimiento, las llamaradas insólitas de luz y las alucinaciones que produce un samovar siempre caliente y un corazón dispuesto a volar, como su amada, por encima de los tejados poblados de cabras y gallos de colores. Sobre el fondo azul de Málaga, el Museo Ruso ofrece una exposición sobre Chagall y sus contemporáneos, (20/7/2016 – 5/2/2017). Para quien quiera poner banda sonora y movimiento a los cuadros, el museo ha programado la proyección de Todo está iluminadoEl violinista en el tejado, que bien podría ser pariente de este señor:

Chagall, Judío en rojo, 1915

Chagall, Judío en rojo, 1915

La enorme Galería Tretiakov de Moscú también pone a Chagall en primer plano y rescata los diseños que realizó para el Teatro Judío y que permanecieron arrinconados durante ominosas décadas en los sótanos (escapando gracias al amor de los conservadores a las purgas estalinistas). Por cierto, que este conjunto fue expuesto en 1999 en la Fundación Juan March de Madrid, bajo el título de “tradiciones judías”, inaugurando una serie de exposiciones que iban a descubrir al público español el mundo del arte ruso, y el origen de los fantasiosos violinistas. Para no perderse, por si alguien viaja a Moscú, los paneles están expuestos de forma permanente en la sede de la Tretiakov en Krymsky Val, junto al Park Iskuvsst, al otro lado del río.

 

Mirando a Paul Delvaux

Paul Delvaux. Paseo por el amor y la muerte. Museo Thyssen, 24-02/07-06 2015, Madrid.

Terraza, 1979

Terraza, 1979

Hay algo inquietante en la poesía pintada de Paul Delvaux, en sus figuras que se miran en el espejo, en los umbrales que no conducen a ninguna parte. No se trata, como reza el título de la exposición del Museo Thyssen, de un paseo por el amor, porque los cuerpos de sus mujeres son como estatuas ensimismadas y lejanas, ni por la muerte, aunque sus cuadros de esqueletos evoquen fachadas de iglesias medievales o fiestas mexicanas por igual. No hay erotismo porque no hay diálogo, aunque así se titule un cuadro en el que dos figuras miran en dirección distinta, y donde las columnas marcan una perspectiva engañosa y dislocada. Nada es lo que parece, ni siquiera lo que tú piensas lo percibo yo igual. Bajo la aparente serenidad del azul puro y de la pura geometría, todo se distorsiona en una perspectiva que no lleva a ninguna parte, salvo quizá, como los marcos de las puertas o los espejos, al interior de uno mismo.

Diálogo, 1974

Diálogo, 1974

Sus mitologías son extrañas porque no son mitológicas, no reproducen ningún mito concreto, aunque la atmósfera azul de sus cielos griegos y sus arquitecturas blancas, abiertas y sólo parcialmente habitadas en primer plano hagan intuir que algo va a pasar, que algo ha pasado ya, pero ¿qué? Sus figuras como esfinges parecen buscar en el espejo la respuesta, ambigua como las tiras de encaje que en cualquier momento pueden transformarse en serpiente.

Mujer en una cueva, 1936

Mujer en una cueva, 1936

Sus diosas descienden las gradas, despojándose hasta llegar desnudas, convertidas en sombras blancas, a una playa custodiada por un guerrero que extiende el brazo, señalando límites que no se pueden franquear ¿o sí? Su narrativa es tan impredecible como previsible es la soledad de sus personajes. Quizá de un único personaje, desdoblado en múltiples facetas. Y sus escenarios, nocturnos o diurnos, de una luminosidad abstracta, son impredecibles también. Ese ensimismamiento soñador y esa atmósfera misteriosa la lleva a su interpretación poética, irónica y misteriosa de los clásicos. ¿Qué hace una Venus con sombrero de Hans Baldung Grien en una estación de ferrocarril?

La edad de hierro, 1951

La edad de hierro, 1951

¿Por qué en la Anunciación el Ángel es una Virgen de espaldas, y qué pinta el coro de mujeres cretenses en lo alto de la escalera al lado de una Visitación revisteril?

La Anunciación, 1955

La Anunciación, 1955

Delvaux es más Piero della Francesca que nunca cuando su Virgen se abre como los arcos y las coristas cretenses con penachos del Folies Bergère (o de nuevo, sombreros de Grien) entonan su particular Magníficat sobre un fondo de árboles y campanarios flamencos.

Delvaux, Galería, 1970

Galería, 1970

Quizá esta historia sea más fácil de descifrar, pero ¿dónde conducen esas escalinatas, esos caminos, esas vías de tren? La ambigüedad de la pintura de Delvaux, más allá del surrealismo o la metafísica, es, sobre todo, poética.

Sombras, 1965

Sombras, 1965